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¿De qué hablamos aquí? El Nacimiento del Hedonihilista

“De la ignorancia a la crisis vital”

El Hedonihilismo es sustancialmente una actitud ante la vida en sentido abstracto y, más concretamente, ante el mundo en que vivimos y las circunstancias que condicionan y manipulan nuestro entorno y nuestra existencia. El hedonihilismo encuentra su fundamento último en el espíritu crítico, en la elevación del valor de la persona individual como única e inmejorable alternativa frente al desengaño de la sociedad y la absurda penitencia de las religiones que limitan sin motivo los placeres de la vida en todos sus niveles, lo que confiere al hedonihilista una fortaleza, unas posibilidades y una energía vital renovada que, como descubriremos profundamente al analizar el pensamiento hedonihilista, serán la clave de su triunfo.

El hedonihilista no nace, se hace. Es admisible la idea de que todos nacemos hedonihilistas pero que sólo algunos consiguen alcanzar el nivel que les permite rebelarse, desquitarse de todos los condicionamientos sociales, políticos y religiosos negativos, y disfrutar de los placeres libremente tras un traumático proceso de desarrollo intelectual, que en sus fases más extremas puede llegar a resultar bastante peligroso. Una vez superada esta denominada “crisis vital” el hedonihilista descubre su verdad, su vida y libertad y comienza un camino, un viaje, extraordinario. Por todo ello, y a falta de mayores discusiones acerca del tema, vamos a considerar que al ser un proceso eminentemente personal, el hedonihilista se hace, aunque para ello necesite disponer de cierta predisposición y de determinadas condiciones imprescindibles que veremos con más detalle. Ahora bien, expliquemos brevemente este proceso de “crisis vital”:

¿Quién no se ha preguntado alguna vez qué es la vida? ¿Qué sentido tiene nuestra existencia? ¿Habrá algo después de la muerte? Y de todos ellos... ¿Quién ha sacado una conclusión convincente, una respuesta, siquiera una ligera idea? Nadie.
El hombre pre-hedonihilista, imitando a todos los de su especie, empieza formulándose semejantes preguntas y evidentemente tampoco obtiene respuesta alguna lo que le lleva a experimentar una sensación de ira y frustración ante dicha pérdida de tiempo y esfuerzo inútil, con la consecuente visión negativa de la vida, llegando incluso a la negación de la misma. En esta situación crítica nace el hedonihilista. Históricamente el hombre, ante la impotencia de esta situación ha optado por la religión, que no es sino un consuelo, un refugio socialmente aceptado ante la imposibilidad de dar salida a sus preocupaciones, por el pasotismo existencial o por el dilema del suicidio, quizá paradójicamente uno de los razonamientos más lógicos. (Sin ir más lejos muchos afirman que ésta se trata una de las dos preguntas que se realiza un filósofo a lo largo de su vida, la otra es la de si uno está loco). Sin embargo, tras pasar seguramente por la última de las alternativas mencionadas, el hedonihilista, cual ave fénix, se eleva sobre los demás alcanzando una súbita determinación en sus convicciones y una hiperconsciencia de sí mismo y de sus posibilidades. Curiosamente desde la no valoración de la vida el hedonihilista consigue liberarse de todas sus preocupaciones y condicionamientos y logra disfrutar de ella y aprovechar su existencia más que ningún otro.

Como hemos comentado, la base de la personalidad del hedonihilista es su hiperconsciencia y uno de sus axiomas principales es: “en lo que no puedo controlar no pienso”, o más vulgarmente: no me preocupo de aquello que no está a mi alcance, paso de ello, paso de perder el tiempo. Para el hedonihilista Dios no existe en el sentido de que ni se plantea el dilema de su existencia, considerando esta cuestión como algo baladí y un freno para el desarrollo del potencial humano. El hombre no puede controlar eso, por lo que se esconde normalmente en las religiones, mostrando su falta de carácter. Por el contrario, el hedonihilista hace algo mucho más inteligente: creer en sí mismo, para él, él es su propio Dios (en sentido figurado). ¿Qué mejor que confiar en uno mismo, que depositar la fe en nuestra capacidad de realización? La autoconfianza del hedonihilista es la clave de su superioridad sobre la masa. El hedonihilista tiene fe en sí mismo como persona, en lo que puede controlar. El hedonihilista no sueña, construye realidades; no cree en los milagros, sino que utiliza las circunstancias en su favor, sea las que sean.


Otro de los axiomas básicos de esta filosofía es el de “Hacer todo sin que importe nada”. El hedonihilista considera que todo prejuicio, al igual que el miedo, es un límite al disfrute de la vida. Una vez despojado de todos ellos, convertido en un ser totalmente independiente tanto de acción como de pensamiento, orienta su existencia a la realización de placeres, unido a una constante voluntad de superación personal, sin importar nada más. El hedonihilista es ambicioso, y dentro de la subjetividad y disparidad de los placeres que puede haber entre los hedonihilistas, lo común en ellos es que la tendencia es a aumentar su dimensión, su intensidad. Van in crescendo. La vida del hedonihilista no puede parar, odia la rutina, necesita realizarse continuamente, buscar sensaciones nuevas, cada vez más gratificantes...lo que conduce inexorablemente a una utilidad marginal decreciente de los placeres con el tiempo, aplicando la teoría de Bentham a esta faceta de la vida. Este es el otro punto crítico en la vida del hedonihilista. Cuando la utilidad marginal llega a cero... ¿qué pasa? En este punto el hedonihilismo se convierte en nihilismo. ¿La consecuencia? Si respetamos estrictamente la estructura y coherencia del pensamiento hedonihilista: el suicidio. Si bien también hay que mencionar otra vía, de carácter más vitalista de la que hablaremos, y que recibe el nombre de: conformismo contemplativo.

3 teorías alternativas:

Anonymous dijo...

Me parece bien, aunque me hubiera gustado un sitio que se prestase más a la critica y replanteamiento.

Hedonihilismo, Nihilismo hedonista, me gusta el termino, quizas define más o menos mi visión ante la vida.

Pero en parte rescato la visión del Nihilismo hedonista como una proyección del Cinismo de Antistenes y Diogenes.

El Cinismo al parecer Ascetico engaña, la verdad es que es Hedonista, ya que prescindir de todo lo que nos causa dolor y sufrimiento es parte del hedonismo, así como buscar todo lo que nos de placer.

La crisis vital no es un paso necesario, sino meramente una de las muchas formas de llegar, lo principal es llegar al asombro que actua como iluminación que te acerca a una convicción.

Pero tambien es verdad que se necesita esfuerzo, no es facil vivir en relacion a un nihilismo hedonista.

El nihilismo se encarga de desligarse de la angustia existencialista y de la muerte.

El nihilista verdadero no piensa en alcanzar la muerte o la no-existencia, se da cuenta que ya se encuentra en ella sumergido absolutamente, asesinarte no te dejará más muerto de lo que ya estas, ni siquiera te garantiza un descanzo o paz, de hecho no tienes idea de que demonios es.

El nihilista se da cuenta que no puede escapar, porque no tiene de que escapar.

solo alli resurge el hedonismo, y solo entonces se hace importante el mismo.

“en lo que no puedo controlar no pienso”

no estoy de acuerdo, yo precisaria en lo que no puedo controlar no me preocupo, pensar no es malo, darle una connotación afectiva a algo que escapa completamente de tu poder, eso es absurdo...

“Hacer todo sin que importe nada”

alli llegamos al punto verdadero que es la Anaideia, que se traduce como desverguenza, crueldad e irreverencia.

pero creo que el hedonihilismo que planteas falla en el final, (de hecho es lo que lo diferencia del cinismo que tambien es nihilista y hedonista)...

Esto tiene relación con la autorealización.

Yo creo que buscar la perfección es aceptar tu propia imperfección, el hombre debe tender a la excelencia sin ver un camino, meta o en otros terminos, sentir verguenza o culpa de si mismo (ya que esta asentada la anaideia)...

de modo que el hombre nihilista hedonista es tambien narcisista, estamos ya en la perfección y amamos de nosotros mismos (lo que no quita que podamos ayudar o amar a otras personas en lo absoluto).

solamente dice que la perfección, la realización, ya la hemos alcanzado en el momento de llegar al nihilismo hedonista.

Cualquier acto humano posterior es sólo obra de un desinteresado animo por buscar el mayor placer espiritual, mental y biologico.

Es decir, el pleno gozo de la vida en el momento en que la vivimos.

Anonymous dijo...

Entre estas dos afirmaciones, cuál seria mas idonea para un hedonihilista?

Vive y deja morir...

o

Vive y deja vivir...

Un besazo , me gusta esta nueva filosofia-quizá no tan buena, quién no se ha sentido alguna vez hedonihilista...-Seguid indagando que me interesa.

Anonymous dijo...

A pesar de que se parece que hay demasiado pesimismo, se observa que todavia hay más de ave fenix, sino no se seguiria para delante,eso es vivir...jode, pero hay que seguir.
Las 2 frases unidas, dicen mucho,pues ese binomio es básico en la existencia de cada uno, se nota que por el comentario hay mucha sensación de no ir a ninguna parte que todo es repetido,y manido,y curiosamnte no se tira la toalla del todo..habra algo mas? parece que si.
Todo tenemos nuestra noche oscura del alma, y que la vida es una noche en una mala posada (según nuestros 2 grandes maestros y doctores de la Iglesia Católica